En latitudes templadas, la colza se ha cultivado desde la antigüedad. No se sabe del cierto en qué país se originó, pero se piensa que pudo haber sido en alguna parte de Eurasia, donde la planta ya se mencionó en el 2º milenio a.C. El término alemán Rüb Oil no proviene del término Rübe (=colza), sino del término medieval Rübse (=colza). Además de Europa, los siguientes países también cultivan colza: la India, China, Norte América y Canadá.
Originalmente, el aceite de colza fue conocido durante siglos por su elevado contenido en ácido erúcico (45-52,5%). Los aceites ricos en ácido erúcico no se pueden utilizar en alimentos para humanos o piensos para animales a causa de los cambios patológicos que causan al miocardio y en los lípidos cardíacos de los humanos y también por los daños que provocan a la salud de los animales (disminución del apetito, reducción de peso, aumento de la glándula tiroides). Sin embargo, el ‘antiguo’ aceite de colza, con su elevado contenido en ácido erúcico, es una excelente y, sobre todo, inagotable fuente de ácidos grasos C20 y C22. Esto explica el resurgimiento del interés en el cultivo de esta variedad, ya que las industrias de procesamiento de plásticos y las industrias de detergentes dependen cada vez más de esta fuente de ácidos grasos.
